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    Concurso Cuento Corto

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    Ume-chan
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    Concurso Cuento Corto

    Mensaje por Ume-chan el Sáb Jul 19, 2008 12:57 pm

    Bases Concurso Cuento Corto


    1. Tenemos como finalidad, tal como en el concurso anterior, comprobar su capacidad de síntesis, creatividad y esfuerzo. Al decir esfuerzo, queremos decir que, aunque no sean buenos en esto, que al menos hagan el intento. Tal como se ha dicho en otras ocasiones un “No puedo” no es válido.


    2. La trama del cuento será a completa elección del participante, así como los personajes, pero exigimos el mínimo de seriedad, además de coherencia y cohesión del texto. Sobra decir que pedimos buena ortografía.


    3. El concurso dará inicio este sábado 19 de julio y acabará el día viernes 1 de agosto.


    4. Los puntajes:

    Primer Lugar: 700
    Segundo Lugar: 500
    Tercer Lugar: 300


    Esperamos la máxima participación posible y recomendamos leer por anticipado los cuentos, para hacer todo más rápido.

    Los Moderadores


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    Re: Concurso Cuento Corto

    Mensaje por alexiel.suzumiya el Sáb Jul 19, 2008 4:05 pm

    ok Ò.Ó Me inscribo daré lo mejor de mi !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
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    Re: Concurso Cuento Corto

    Mensaje por RoCkMaN el Sáb Jul 19, 2008 7:34 pm

    Esta vez intentaré ganar!!! >.<
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    Hi hi^^

    Mensaje por saori-Hinata el Dom Jul 20, 2008 1:02 pm

    ESTA VEZ PARTICIPARE....wiiiiii....... cheers
    (aunque mi tiempo sea escaso)

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    Re: Concurso Cuento Corto

    Mensaje por Saeki el Lun Jul 21, 2008 10:39 pm

    cheers tambien me apunto !!!
    no soy muy buena ..pero lo intentare flower
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    Re: Concurso Cuento Corto

    Mensaje por alexiel.suzumiya el Vie Jul 25, 2008 6:44 pm

    en el cuento hay ke empezar con 2Había una vez....En un lejano bosque....Hace mucho tiempo....etc." cierto ?? X3
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    Re: Concurso Cuento Corto

    Mensaje por Saeki el Dom Jul 27, 2008 10:39 pm

    O.o ...es un cuento de fantasia ???
    yo estoy haciendo uno de la vida real ¬¬
    creo que tendre que empezar de nuevo Crying or Very sad
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    Re: Concurso Cuento Corto

    Mensaje por Ume-chan el Mar Jul 29, 2008 4:41 pm

    Aquí les dejo mi cuento, espero tener algo mejor la siguiente vez, pues ahora no cumplí totalmente con mi objetivo

    Dolor, contradicciones…


    La ventana continuaba reflejando la luz del atardecer sobre el escritorio, sobre las hojas, sobre el hombre, pero él decidió encender las luces a su alrededor.

    “Las hojas del otoño comenzaron a caer. Mi soledad va en aumento con el paso de los días, pero el otoño no acaba, pero mientras bebía una taza de té, observando la noche, sentí tus desesperados pasos y me giré para hallarte. Allí estabas, agitada, y la lluvia seca caía sobre tu cabello. El viento a la vez giraba en torno a nosotros, que nos observábamos fijamente, creyendo que el mundo era estrecho, era pequeño, sólo cabíamos nosotros.

    La ternura de ese momento, el momento en el que te estrechaba entre mis brazos y te sostenía para evitar que cayeras contra el suelo, era eterna. Pero, ya no está. Es gracioso, la llamaba eterna, ¿Qué ha pasado con todo eso?"


    El escritor dejó su bolígrafo y puso su cabeza entre sus manos. Sintió que no debió haber escrito algo que lo heriría tan profundamente. Siempre lo sintió, pero ahora no había vuelta atrás. Este era el momento en que toda su vida terminaría, en que al fin la mujer a la que había amado caería en un vacío, en un abismo sin fin.

    -El matrimonio… será su perdición. Cada día verá que fue un error casarse con él. Los militares no saben de la poesía que tanto admiraba, no saben de los sentimientos, sólo miran la sangre que corre por la dermis de sus víctimas. Puedo caer rendido a sus pies con las armas, pero, pero no lograrán arrebatármela, al menos a través de estas hojas.

    Siguió escribiendo.

    “He comprendido que ni la eternidad es duradera, me pregunto la razón, pero también me pregunto por qué ese día huiste, aferrándote a un tronco más ancho, y alejándote de la hierba que antes te acogía del frío…

    Ese día, corrías, y yo te abracé, notando hojas en tu larga cabellera, las que comencé a retirar con parsimonia. Tu voz era agitada, tu voz era triste, tan triste, que alejaba la esperanza y la luz de mi alma. Ampliaba la oscuridad y el significado de esas mismas palabras, acabaron lanzándome a las profundidades de la tierra. Con un rostro desencajado, me atreví a formular palabras estúpidas, que no servirían para terminar con el sufrimiento, sino que para que embargara más y más mi interior.

    -¿Qué quieres decir con eso?
    -¿No lo sabes? Ya es suficiente. Mi amor por ti crece día a día y no puedo soportarlo. ¿Cómo lo soluciono? Marchándome, soy una cobarde sin fin, pero al menos, iré a una de las miles batallas de la humanidad, a sacrificarme, a salvar vidas.
    -¿A qué le temes?
    -A ti…

    Mis lágrimas caen, no puedo evitarlo. Serán el rocío de las flores que con tanto esmero, protegí de las estaciones más crudas, sólo para dártelas diariamente con una sonrisa. El rocío… siempre han sido las lágrimas del mundo”


    -Deberías recostarte

    Era la voz de una mujer. No, el escritor no podía llamarla mujer, sólo era alguien cercana a él. No puede ser una mujer, el dolor provocado es suficiente y aún no recupera los cristales en su totalidad para armar el espejo que refleja a su verdadero yo. ¿Qué haría con una mujer ahora? No puede expresarle sus sentimientos, debe dejarla ir, debe fingir que no la ha oído, debe fingir, que es alguien más en este mundo.

    -Las estrellas siguen sin aparecer. No podré cumplir mis deseos sin antes verlas. Las ilusiones están plasmadas en ellas.

    -Pero ilusiones al fin y al cabo. Mírate, eres joven, y pareces tan anciano desde lejos, en ese escritorio añoso, escribiendo y escribiendo. Recuéstate, estás enfermo.

    -Henrietta, ¡Estoy en perfectas condiciones!

    El escritor tomó a su amiga de tanto tiempo por los brazos y comenzó a danzar alegremente. Alegremente, qué triste era pensar que dentro de él, la alegría se agotó y mantiene esta careta. Ella se liberó compadeciéndolo, compadeciendo a este escritor enfermo, que tenía sus días contados e insistió para que se durmiera. Acabó cediendo con la condición de que ella continuara escribiendo por él. Algún día tendría que hacerlo y acabar una obra que no sería publicada.

    -¿Por qué la escribes entonces?

    -Tú sabes la razón. Esos escritos son mi diario de vida, todas mis experiencias, aquellas que has visto y las que están dentro de mí, todas esas, las plasmo en ese libro. Algún día lo comprenderás.

    Él comenzó a relatarle un capitulo de su historia:

    “El inicio. ¿Realmente hubo un inicio? Ahora que me encuentro entre las hierbas de mi jardín y tomo las crueles rosas que planté para ti, me doy cuenta de que no logré dártelas todas. El rosal parecía intacto. ¡Sufro y no lo entiendes! Todas esas espinas, las siento, pero no en mis débiles manos, las siento en mi corazón. Se clavan, haciendo que la sangre fluya por el cuerpo, fluya a las tierras y las alimente. Mi corazón quedará frío después de esto, ¿Lo sabías? Estoy seguro de que no, porque has preferido ir a ayudar a esos soldados, en vez de apoyar a este inútil y egoísta poeta.

    Ese día, buscabas a alguien que te enseñara a escribir, pero no querías una escritura cualquiera, querías una llena de retórica, que al fin pudiese enmarcar tus sentimientos y pensamientos, pero yo, desde mi cama, era incapaz de ayudarte, sin embargo, al ver tu decisión y tu hermosura, comprendí que no eras una simple mujer, eras alguien más, y es por eso que ahora soy incapaz de llamar mujer a cualquier otra que aparezca en mi vida, desde mis primas, mi madre, mis familiares, hasta mi amiga más querida. La cicatriz que has dejado no tiene fin. Día a día arde postrándome en mi lecho de muerte.

    -Enséñeme a escribir. Ya estoy harta de estos realistas que sólo hablan del mundo. Quiero algo más
    -Yo no soy quien para ayudarte, cada uno se desarrolla en su soledad, entre sus más profundos dolores y soledades.
    -Pero yo no siento nada de esto. No puedo…
    -¿Quieres decir que tu sueño se ha visto arruinado por mis palabras? ¿Qué clase de sueño es aquel que está hecho de arena y se hunde con las olas? Ilusión querrás decir, no sueño.
    -Se equivoca, sólo he dicho que no puedo escribir sin sentimientos tan tristes. Quizás si usted me ayudara…
    -¿Ayudarte? Parezco realmente patético desde aquí. De acuerdo, la ayudaré a formar su espíritu, no a escribir. Las palabras saldrán cuando haya encontrado el sentimiento adecuado, cuando haya descubierto al mundo real.

    Es increíble pensar como todo ahora se ha roto. El cristal se rompió y los fríos glaciares me acechan. Creía que todos esos momentos, cuando veíamos los árboles florecidos y sentíamos la cálida brisa de la primavera, nunca terminarían. Ahora, el otoño vive en mi corazón, y nunca desaparecerá.”


    El escritor se detuvo al sentir como se ahogaba y comenzó a toser fuertemente. Henrietta comprendía que él ya no quería seguir viviendo, por lo que sólo acercó un vaso de agua a sus labios. ¡Cuán doloroso era verlo sufrir así! Pero ya no haría nada más que observar, y ayudarlo en lo que fuera posible. Él a la vez, notó los delicados cabellos de la joven.

    “¡Oh, cuanta luz he hallado!
    Al ver esos hilos de oro
    Comprendo que la luz no supera
    La belleza contenida en tu cabello”


    -¿Qué estás diciendo, Joshua?

    -Sólo digo la verdad. Tu cabello es hermoso… y tus ojos brillan más que cualquier estrella en este cielo tan lamentable. Esperaba con ansias ver alguna para plasmar mis sueños, pero me basta con tus ojos. Sé que cumplirás con mi encomienda.

    -Hablas como si fueses a morir. ¡Por favor! Retrasa todo ese dolor. Ya está confirmado que la creatividad no surge de esta enfermedad y sigues sin hacer nada.

    -Es demasiado costoso pagar un tratamiento. Un escritor como yo no puede acceder a un beneficio así. Tampoco pienso que mi creatividad surja de mi enfermedad, pero, es doloroso, y el dolor me sirve para escribir y para morir lentamente. Llegaré a un mundo lleno de estrellas y luz.

    -¡Basta, Joshua!

    A pesar de la sonrisa tan calmada del escritor, Henrietta comenzó a llorar desconsolada. Entre pensamiento y pensamiento, se ahogaba sin poder entender por qué no podía luchar por su vida.

    -¿Por qué lloras? Seré feliz y tú te librarás al fin de mí. Volverás a tu hogar – él suspiró con dificultad – La vida es dolor, la causa del dolor es el deseo. Por eso, comienzo a perder gran parte de mis deseos. Imagínalo, Henrietta, ¿Qué haría yo si anhelara aferrarme a la vida? Por favor, enjúgate esas lágrimas y continuemos. La luz de la tarde aún es lo suficientemente fuerte para ampararnos.

    “Las clases comenzaron en el jardín primaveral. Puse para adornar la pequeña mesa, una rosa llena de espinas en su tallo, para ver tu reacción. Fue lamentable cuando dijiste que era hermosa.

    -¿Hermosa? Mira sus espinas…
    -Las espinas se cortan y ya. Así será más hermosa
    -Te equivocas. Una rosa con espinas traspasa el umbral de la hermosura, llega hasta el dolor. Clava tu pecho, pero sigues aferrándote a ella.
    -¿Por qué la abrazas entonces?
    -Porque sigue siendo hermosa. Así lo acabas de decir, pero aunque sea hermosa, su peligro está latente.

    Como tomé a la rosa con delicadeza, lo hice contigo. Te tomé del mentón, analizando tu rostro, ese cabello, que no supe definir, esos ojos misteriosos, pero a la vez tan sencillos de analizar. Una profunda mirada que todo y nada decía. Ambas, la rosa y tú, eran hermosas, pero peligrosas. Sabía que la mujer llamada “Juliette Orleans” era peligrosa.”


    -¿Juliette Orleans? Ella es la mujer que se casará… mañana.

    -Es por eso que debo escribir, antes de mi muerte, pero mi muerte no será a causa de esta enfermedad. Será por las campanadas de la capilla. ¡El padecimiento es angustiante! No soportaré sentir las campanas cantar por ese amor que nunca debió ser. No soporto vivir aquí, tan cerca de la capilla, pero tan lejos tumbado en esta cama.

    -Veo que será una larga noche. Escribiré cada una de tus palabras, y acabaré por mi cuenta, ya que siempre estuve a tu lado.

    “Una caricia en el suave cabello, mi mano junto a la tuya, mientras nos observábamos con los ojos cerrados. Es una preciosa experiencia sentir tu piel, sentir tu calor, sentir que alguien más nos mira. Sé que ella nos mira con tristeza y alegría, pero no puedo evitarlo, la comprendo y no la comprendo. Me gustaría que me odiara aunque es imposible, hemos estado demasiado tiempo, juntos.

    La mesa estaba caída. Nos abrazamos intentando alejarla, pues era una muralla entre nosotros. Estabas asustada y tus manos frías, pero yo también lo estaba, aunque, por mi enfermedad aún oculta, no lo notabas. Siempre estaba frío.

    -Cuando la nieve haya pasado… ya no estaremos juntos.
    -Intentaré no ilusionarme, pero descuida, para ese entonces, quizás no esté. Lo presiento.

    Mi apariencia aún se podía considerar como la de un joven de buena clase social. Era poeta, un escritor cualquiera, pero provenía de una familia acomodada. Todo se derrumbó cuando mi apariencia comenzó a cambiar, cuando extraños síntomas me alcanzaban a pesar de mi entorno, tan saludable. No comprendo, ¿Por qué? ¿Por qué he enfermado así? Siempre, había poseído una buena salud.”


    La noche había entrado al fin a sus corazones. Las lágrimas salían de la joven sin comprender del todo las palabras del escritor, que, embargado por las mismas, no notaba el ánimo de Henrietta, o que las estrellas que tanto había esperado, ya estaban iluminando el cielo.

    Henrietta se levantó un momento para beber algo de agua y se asomó a la ventana. La luna se ocultaba entre dos nubes, pero el resto del cielo, se erguía firme y seguro. Los cielos nunca caerían a la tierra, la tierra no se transformaría en un infierno, porque ya lo era, desde el día en que sus existencias habían pasado a ser más efímeras que el canto de las golondrinas.

    La joven mujer se estremeció al sentir el sonido de las sedas. Miró hacia la cama del escritor, pero continuaba ahí, esperándola, soñando con la tristeza acumulada por culpa de esa… a la que él si podía llamar mujer. La odió como nunca antes. Incluso cuando los observaba felices, no se sentía así, pero ahora pensaba en la muerte de Joshua, en toda la melancolía que se aferraba con asesinarlo poco a poco, a través de una enfermedad.

    -¿Henrietta?

    -Creí que dormías – La joven se acercó al poeta para poder oírle claramente.

    -Llévame al jardín. Esta es la noche que debo aprovechar, una noche que pasará a ser eterna en el mundo de los sueños. Pon en la mesa una rosa espinada, y sentémonos juntos, como si fueras ella. Seré tu maestro y tú la aprendiz, pero la lección será mínima, sólo escribirás lo que yo te diga, como has hecho hasta ahora. Henrietta… perdóname, perdón por haberte usado en la historia. Sé que nunca hubieras espiado porque eres una mujer noble, y mucho menos te enamorarías de alguien como yo, pero, era para darle emoción al escrito.

    Henrietta obedeció. La mesa, la rosa, todo era igual, pero tan diferente a la vez. La rosa era un poco más pálida, el agua del florero era más cristalina, y el rostro de la joven brillaba más hermoso con la luz de las estrellas que el rostro de Juliette con la luz del sol. Era diferente. Él hubiera preferido que la mujer que estaba junto a él, fuera alguien a quien amara, y aunque quisiese sentir algo más fuerte por su amiga, le era imposible. Si tan sólo la pudiera amar como hace tanto había amado a otras, sería diferente, muy diferente.

    El viento sopló y los cabellos de la pareja comenzaron a danzar con la brisa. El otoño frío amenazaba con adentrarse en sus corazones, haciéndoles sentir la melancolía de un sueño del que no volverían a despertar.

    Ayanokouji Ume


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    Re: Concurso Cuento Corto

    Mensaje por Ume-chan el Mar Jul 29, 2008 4:43 pm

    Lo siento, mi cuento resultó ser más largo de lo que pensé, pero al fin concluiré con esto.

    Dolor, contradicciones... (Segunda Parte)


    -Esta vez, no me detendré – advirtió el escritor, quien reinició su relato:

    “La iglesia. Estamos dentro de ella y la paz reina sin fin. ¿Cómo es que hemos llegado a tanto? Ya no soporto la alegría en mi pecho, ya no soporto toda esta inseguridad, esta que me hace pensar que la esperanza terminará mañana, en cuanto hayamos terminado entre las sábanas de mi cama. Mi tos sigue y me abrazas con fuerza para sentirme algo más aliviado. La tortura ha comenzado, pero intento restarle importancia. Sólo son hilos de dolor que debo ignorar, por mucho que se aprieten contra mi cuello, por mucho que intenten cortar mi respiración, los latidos de mi corazón, la vida. Tus lágrimas salen, y mis manos se posan en tu rostro para secarlas. El mundo es incomprensible, tanto como logramos entenderlo cuando ya es demasiado tarde. La muerte, sólo es un sueño eterno, una liberación a un mundo mejor, pero es a la vez la separación de un mundo donde fingía mi alegría al lado de las personas, junto a ti y tu cuerpo.

    -Las cruces…
    -No puedo entenderlas, ¿Por qué han sido llamadas así?
    -Soy poeta, no teólogo
    -Pero…
    -¿Pero? Si quieres mi opinión, las cruces somos nosotros, abriéndonos a la ilusión que deseamos abrazar.
    -Eso suena más a ti…Pero supongo que no lo pudiste descifrar porque trabajas con la naturaleza.
    -El mundo y la retórica se basan en la naturaleza. Es por eso que decidiste ser mi aprendiz y no la de algún otro escritor. Yo puedo definir tu belleza, pero no la de una simple cruz.
    -¿Crees que soy bella?
    -Si la luz fuera eterna, moriría embargado de felicidad al contemplar tu rostro como última imagen y tus ojos reflejados en las aguas cristalinas. Incluso las estrellas fugaces estarían celosas, pues preferiría mil veces observar tu sublime imagen antes que pedirles un deseo.
    -Hubiera sido mejor para ellas ocultar mi belleza bajo un manto de sombras
    -Las cosas ya son así, es imposible que las puedas cambiar. Eres bella, eres bella como nada en el mundo, ni siquiera la efímera rosa podría superar tu belleza.

    Volvimos a los campos de la capilla, los mismos campos que se mezclan con los jardines de mi humilde hogar. Las plumas de las aves giran alrededor de nuestras almas, esperando algo más que bondad. No sé lo que esperan, antes de lograr imaginarlo, me desplomé contra el frío del suelo. Ya no recuerdo más, es el fin, o eso es lo que creía.

    La muerte, está cercana. Mi corazón me lo dice. En un momento de máxima alegría, cuando nos habíamos prometido amor eterno frente a Dios, la muerte se acercó peligrosamente a mí, quizás también a ti. Cuando despierto, el sudor recorre mi cuerpo y busco a tientas tu mano, sin resultados, pero a cambio siento la voz de ella, mi prometida, la mujer a la que nunca podré llamar mujer, a la que nunca podré tocar. Ambos sabemos de Juliette, pero somos cobardes. No podemos cruzar esa barrera.

    La lluvia chocaba contra el cristal. Imposible, no es lluvia. Hace un par de horas estaba afuera, del brazo con Juliette y el sol resplandecía. Involuntariamente, grito en busca de respuestas, que no me son otorgadas. El lúgubre ambiente se niega a dármelas, Henrietta se niega a dármelas, ¡El mundo entero me oculta la verdad! Pero… ¿Qué podía decir ella? <<Pronto morirás>> ¿Esa era la respuesta? ¡Pero que idiota soy! Sólo esperaba respuestas sobre la lluvia repentina y acabo pensando en mi muerte, cuando sólo ha sido un desmayo.

    -¿Un desmayo? Joshua… te has desmayado producto de una fiebre alta. Esa chica te ha traído con muchas dificultades.
    -¿Fiebre alta? El calor de mi alma era tan profundo que acabó liberándolo. Nada más.
    -Has dormido por más de veinticuatro horas. No olvides, estás enfermo
    -¡Ya deja eso! Ni siquiera sé que tengo
    -Quizás, lo sepas si te digo que has sido demasiado creativo, aunque ya descartaron que la enfermedad sea la causante
    -¿Creatividad? Eso me hace pensar que no es más que mi amor.

    Amor. El amor me da vida, me anima a seguir viviendo entre sombras y ha de otorgarme la capacidad para ser un poeta. <<Tuberculosis>> No, no es eso. Siempre fui saludable y ahora inventan que tengo tuberculosis.”


    -Las nubes que antes sólo cubrían la luna, ahora transforman al cielo en un manto amatista. ¿Alguna vez lo vi de otro color? Ya no lo recuerdo ¿Por qué? ¿Por qué mis recuerdos desaparecen? ¿Por qué en mi mente sólo hay pensamientos que involucran retórica, Juliette y Henrietta? Henrietta ha sido mi amiga, mi prometida, una antigua mujer en mi vida, pero ahora, mi compañera. Juliette es un recuerdo del cual no me separaré hasta que comience a dormir. Dormiré y nunca más despertaré, eso es reconfortante. Lágrimas del cielo, eso es lo que siento. Los ángeles, quizás el mismo Dios, que están llorando por mí. Y los truenos…

    -¿Lágrimas del cielo, de los ángeles, de Dios? Lamento decepcionarte, Joshua. Sólo son mis lágrimas.

    Sin darse cuenta, Joshua se había dormido y ella lo llevó a la habitación. Su cuerpo ardía, su tos continuaba. El día llegó y las campanadas comenzaron a resonar en sus oídos mientras que el odio de Henrietta aumentó. Él no era ahora más que una sutil esencia que nadie más que ella recordaría, pero pronto acabaría. Su muerte también vendría.


    Él abrió los ojos por última vez:

    “Es así, como veo la puerta final
    El ángel que nunca comprendí
    El amor que nunca dí…”


    Ella lo tocó. Estaba muerto, pero cálido. Posó sus labios en los de él, besándolo como nunca antes pudo.

    “Debo concluir, que las lágrimas caen como la lluvia, que el dolor ha terminado, y que tu alma se extingue, mientras la campana alaba la unión de una mujer, que como yo, morirá. Con un beso en tus fríos labios, sello mi muerte. He cumplido el pacto.”

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    "Más allá de esta vida"

    Mensaje por Umy Echizen* el Miér Jul 30, 2008 12:16 pm

    Después de pensarlo mucho, decidí que también participaría. Aquí les dejo mi cuento.

    Más allá de esta vida



    Su mirada era tan cálida, tan distinta a la de ella, pero la primera vez que sus ojos se encontraron, algo dentro se encendió

    Él de ojos carmín y llenos de vida, ardían como el fuego. Los ojos de ella, azules y fríos como el hielo.

    Eran tan diferentes, pero a la vez iguales. En el fondo, ambos deseaban lo mismo.

    Yo, una simple amiga que servía de compañía, fue quien los unió. Nunca pensé que ese tormentoso día sería el principio de nuestro fin…

    Vivía en el campo. Hija de aristócratas que buscaban una vida más pacífica, alejada de las grandes ciudades. Desde niños, Alexander y yo fuimos grandes amigos, pero cuando me mudé al campo por decisión de mi padre, tuvimos que separarnos. A pesar de las distancias seguíamos en contacto y de vez en cuando él pasaba unos días conmigo. En mi nuevo hogar casi no había personas de mi edad y la mayoría eran varones. Por esa razón, cuando ella llegó a la villa, mi madre insistió en ir a presentarnos con la nueva familia.

    La primera vez que la vi, un escalofrío recorrió mi cuerpo. Definitivamente no era como las chicas de su clase que había conocido con anterioridad. Su posición social era más alta que la de mi familia, a pesar de eso su madre nos recibió con amabilidad. Parecía como si estuviera desesperada por que su hija se hiciera de alguna amiga.

    En verdad era una chica preciosa, de rasgos finos y delicados. Su piel era pálida, pero tenía cierto rubor en las mejillas y sus labios eran rosados. Parecía una muñeca de porcelana, que al menor contacto se rompería. Sus largos y negros cabellos eran lacios y sedosos. Su figura era sumamente delgada y su estatura era mediana. Lo que más me sorprendió de su apariencia fue su manera de mirar. Tenía unos profundos ojos azules, pero daba la impresión de que había perdido su brillo.

    Yo no era nada desagradable a la vista. Mi cabello rubio y muy largo, mis ojos celestes y mi piel blanca. De complexión delgada, mas no tanto como ella y de estatura superior. Siempre creí ser linda, pero al compararme con ella, yo era bastante común.

    Vestía un bonito vestido negro, yo portaba uno en color rosa. Cuando estuvimos frente a frente le di la mejor de mis sonrisas, mientras ella sólo me respondió con una leve inclinación.

    —Hola, mi nombre es Annette de Sillert, mucho gusto en conocerla—

    —Marina D’Espagnat—

    Nuestras madres, complacidas por la presentación, se fueron a tomar el té y nos dejaron solas. Estaba nerviosa, pues tenía la impresión de que cualquiera de mis actitudes o acciones la molestarían.

    —Me retiro a mi alcoba. Si desea seguirme está en libertad, mas he de decirle que no le garantizo un rato entretenido ni productivo. Con su permiso—

    Salió de la habitación. Sin saber que me impulsó a hacerlo, la seguí. Pasamos la mayor parte de la tarde calladas. Yo intentaba obtener alguna información sobre ella a la par que le hablaba de mí. Marina estaba absorta en un libro de bastante grosor y contestaba con monosílabos o no más de tres oraciones.

    Desde ese encuentro nos hicimos “amigas” y la visitaba con regularidad, a petición de su madre. Debo admitir que nunca fuimos de lo más cercanas y jamás la vi sonreír o hacer alguna mueca que se asimilara a una sonrisa. Hasta que él llegó.

    Pasaron dos años desde la primera vez que nos conocimos. Una tarde, antes de ir a ver a Marina, mi amigo Alexander llegó de visita. Le dije lo que tenía que hacer e insistió en acompañarme, a pesar de que le pedí que no lo hiciera. Fuimos juntos a casa de la familia D’Espagnat. La señora quedó encantada con Alexander, pues siempre se comportaba gentil y gallardo frente a los demás, cuando él en realidad era solitario y reservado, pero ante todo estaba la educación que le habían otorgado desde muy pequeño.

    Marianne D’Espagnat, una mujer de alta sociedad, viuda desde hace unos meses, parecía ser amable y encantadora. Pelirroja y de ojos verdes, muy diferente de la apariencia de su única hija, insistió en presentarlos.

    Llamó a Marina. El primer encuentro de los dos, es difícil para mí describirlo con exactitud. Ella sólo lo miró unos segundos para luego desviar la mirada, mientras él no pudo quitarle la vista de encima sin poder decir más que su nombre.

    —Alexander Dager— besó la mano de la joven.

    —Marina D’Espagnat— retiró su mano de inmediato.

    El resto de la tarde lo pasamos en la terraza bebiendo té. Yo fui la única que habló, pues Alexander no podía dejar de mirar a Marina y ella evitaba cruzar su mirada con la de él a toda costa. Fue en demasía incómodo. Después de un par de horas, que me parecieron eternas, regresamos a mi casa. En el camino, por fin se decidió a hablar.

    —Marina…un hermoso nombre para tan bella mujer— suspiró.

    —Te advierto que no debes fijarte en ella, nunca aceptará que le hables de amor. Su corazón ha sido herido y ahora vive en soledad. No puedo decir más—

    —Perdona, Annette, pero no haré caso a tu advertencia. He quedado prendado de ella y no hay nada que pueda hacer. Simplemente me ha cautivado—

    —Actúas como un necio, lo cual me sorprende de ti, Alexander. Jamás te habías visto así por una mujer. Mas cuando te rechace, no podrás decir que no te lo advertí—

    —Es un riesgo que me muero por correr—

    Desde ese día, me acompañó todas las tardes a ver a Marina. Al principio, ella ni siquiera le dirigía la palabra y el contacto visual era escaso, pero al pasar el tiempo, las cosas comenzaron a cambiar.

    Marina encontró en Alexander a su primer amigo.

    Él se esforzó mucho para que fuera más abierta y se sintiera feliz. Logró que saliera más de su casa y hasta encontraron un lugar especial: Un hermoso lago en cuya orilla reposaba un viejo sauce. Se reunían ahí todas las tardes, para hablar o simplemente pasar el rato juntos. Decidí hacerme a un lado. A pesar de lo que yo pudiera llegar a sentir, era más que evidente que lo mejor que podía hacer por ellos era quitarme de en medio.

    Alexander dio lo mejor de sí para conocer el motivo por el cual Marina parecía estar tan triste, hasta que un día pudo conseguirlo. Al principio le costó un poco comenzar, pero una vez que lo hizo, todo fue más fácil.

    —Puede que parezca de lo más usual y hasta de cierta manera tonto, pero caí víctima del desamor. Cuando era más joven, me enamoré por primera vez. Su nombre era Gerard Schuster. No tenía la mejor posición pero se mostraba muy cortés y de buenos sentimientos. Nos conocimos un tiempo y después me pidió que formalizáramos. Para eso debía hablar con mi madre y así lo hizo. Ella se burló de él en su cara y le dijo que jamás dejaría a su única hija salir con alguien de baja categoría. Después lo sacó casi a rastras de mi casa…—

    — ¿Qué ocurrió con él? — el joven estaba sorprendido.

    —No volví a verlo. Mi madre se encargó de eso por todos los medios. Poco después mi padre enfermó de gravedad y yo no podía pensar en nada más que en cuidar de él— su voz reflejaba una profunda tristeza, pero su rostro se mantenía imperturbable.

    —Y qué hay de tu…— ella lo interrumpió.
    —Mi padre murió no hace mucho, pidiéndome perdón por haber permitido que me alejaran de Gerard. Eso me devastó. A pesar de que siempre fue estricto, jamás dejó de ser sincero conmigo y demostrarme cuando me quería, lo adoraba. A diferencia de mi madre, que lo que más le importa es mantener apariencias y su tan prestigiosa posición. Sé que va a casarse de nuevo…sin respetar la memoria de mi padre… la odio—

    —Marina…—no pudo decir nada, sólo la abrazó, provocando que ella se estremeciera. Hace mucho tiempo que nadie tenía contacto físico con ella.

    Se quedaron abrazados y en silencio hasta que llegó el anochecer. A partir de ese día, se hicieron más unidos.

    La primera vez que la vi sonreír, no podía creerlo. Se veía aún más linda con una sonrisa en sus labios. El motivo…la rosa que Alexander le regaló.

    —Tengo algo para ti, Marina—

    — ¿De qué se trata? —

    —De esto- saca una rosa roja -Con todo mi cariño…—

    La tomó con cuidado, asombrada por el detalle.

    “Dime algo que te guste mucho, lo que sea”

    “Nunca he pensado en eso, no sé que decirte”

    “Inténtalo, sé que puedes”

    “De niña me gustaba visitar a mi abuela en su jardín. Recuerdo que lo que más me gustaba eran las rosas rojas que ahí crecían. Me parecían bellas”

    “Entiendo”

    —Me dijiste que te gustaban, así que quise darte una—

    Sonrió alegremente —Muchas gracias…es hermosa— la acercó para percibir el dulce aroma.

    Alexander quedó encantado por aquella sonrisa y desde entonces se propuso hacerla sonreír en más ocasiones. Lo logró.

    Tiempo después, Alexander tuvo que regresar a la ciudad por asuntos de su familia, por lo que mis visitas a Marina se reanudaron. En una de ellas, descubrí algo interesante…

    “Empiezo a luchar contra lo que pudiera sentir, a lo que le tengo tanto temor.
    Me he dado cuenta de que es real, más de lo que me pudiera imaginar.
    Siento que el miedo me invade, pero no me hace retroceder.
    Aunque me niegue a sentir, mi corazón me traicionará…”


    — ¿Qué es esto, Ann? —preguntó Alexander sin comprender el contenido del papel que tenía en la mano.
    —Eso lo escribió Marina mientras no estabas- suspiré - Si no fuera así, por qué otra razón te lo daría…—

    — ¿Pero cómo es qué has conseguido esto? — no quitaba la cara de asombro.
    —Una de las veces que fui a verla, encontré esas líneas en una libreta que estaba en su escritorio. Aprovechando su ausencia, decidí copiarlas para que pudieras verlas—

    —Eres maravillosa, Ann-besa mi mejilla-Esto me llena de esperanzas, me hace sentir que estoy a un paso más cerca de su corazón-tomó mis manos-Gracias, todo te lo debo a ti— me sonríe.

    —No es nada, para esto están los amigos—le devuelvo la sonrisa.

    —Debo ir a buscarla en este instante. Nos veremos—se despidió con la mano y salió corriendo.

    Una vez que él desaparece de mi vista, me toco la mejilla donde me besó y me dejo caer al suelo. No puedo parar de llorar.

    “El beso que inició el milagro” eso fue lo que Alexander dijo cuando llegó a mi casa esa noche.

    Se encontró con Marina en su lugar especial. Lleno de energías por lo que ella había escrito, se decidió a dar el siguiente paso.

    —Marina…- la tomó por los hombros -Ya no puedo seguir luchando contra lo que siento, me está ganando la batalla y no me queda más que rendirme…Me he enamorado, profunda y perdidamente…Te Amo…—se acercó más y posó sus labios sobre los de ella en un tierno, pero apasionado beso.

    El beso duro unos segundos. Lo abofeteó y después de eso comenzó a llorar.

    — ¿Cómo te atreves a hacerme esto?- le gritó entre sollozos -¿No te das cuenta del daño que me haces? No me obligues a sentirme viva de nuevo… ¡No quiero amarte como creo que te estoy amando en estos momentos! — iba a caerse de rodillas, pero él la detuvo.

    —No lo reprimas, déjame ser merecedor de ese amor que está creciendo en ti y permíteme entregarte el que arde dentro de mi corazón desde el día en que te vi. No desconfíes de mis palabras, pues es la primera y última vez que serán pronunciadas. Mi amor sólo puede ser para una mujer…y esa eres tú—la abrazó.

    —Sostenme y no me sueltes nunca. Si lo haces, no sé que pueda pasarme—se aferró a él con fuerza.

    A partir de ese momento, comenzaron a salir como novios. Ambos estaban felices y era evidente el amor que se tenían el uno al otro. Era más que obvio que me equivoqué al decirle que ella nunca aceptaría su amor. Aunque nunca se lo hizo saber con palabras, él sabía que ambos sentían lo mismo. Él aliviaba el dolor del alma de Marina y ella liberaba a Alexander de su cruel soledad. Pero la felicidad fue efímera.

    ...


    Última edición por Umy Echizen* el Miér Jul 30, 2008 1:16 pm, editado 2 veces


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    Re: Concurso Cuento Corto

    Mensaje por Umy Echizen* el Miér Jul 30, 2008 1:13 pm

    A partir de esta parte sería bueno que escucharan esta canción, ya que fue la que me inspiró a hacer el cuento ^^

    "My Destiny-DBSK"




    ...

    Una noche lluviosa, cuando Alexander volvía de casa de Marina, alguien se interpuso en el camino. Con la espada desenvainada lanzó una amenaza.

    —Te he visto y sé que eres el infame que me ha robado a la mujer de mi vida. Así que si te crees lo suficientemente hombre, saca tu espada y deja que así se decida si eres merecedor de ella o no—

    Alexander desenvainó su espada también y se puso en guardia—Tú debes ser Schuster, ¿qué haces aquí?—

    —Que bien, me conoces. Entonces sabes mis motivos. Eso me ahorra tiempo-comenzó a atacarlo- Después de tanto, por fin pude encontrarla. No permitiré que me la quites—
    Alexander se defendía lo más que podía, realmente no quería pelear. A pesar de que había sido adiestrado con la espada desde niño y era bastante hábil, Gerard no se quedaba atrás. Era un atacante feroz y parecía decidido a todo.

    —Basta de juegos, acabaré contigo de una vez, no puedo soportar ver tu rostro. Has profanado los labios de mi amada Marina y no quiero imaginarme que más…— escupió con una expresión de asco.

    —No te permito que hables así… ¡Lo que hay entre nosotros es amor! —dejó de defenderse para comenzar a atacar.

    El enfrentamiento fue brutal. Ninguno de los dos cedía y comenzaban a cansarse. Gerard aprovechó un descuido de Alexander para arrebatarle su espada y que esta quedara clavada en el tronco de un árbol. No tenía escapatoria, Schuster iba a darle el golpe final…

    —Has sido un digno oponente, mas no puedo dejarte con vida después de lo que has hecho…hasta nunca…—lanzó un ataque directo, dispuesto a perforar el abdomen de Alexander.

    Sangre voló hacia el rostro de Gerard. La visión que se presentó ante él fue espantosa: Marina atravesada por su espada y sus azules ojos completamente abiertos, llenos de determinación. En su desesperación, sacó su espada del abdomen de la chica, provocando que más sangre brotara y que lentamente cayera hacia el suelo, casi inconsciente. Alexander la sostuvo antes de que llegara a tocarlo. Tenía el rostro totalmente blanco, sus ojos a punto de dejar salir el llanto y con el corazón latiendo con brusquedad. No podía concebir lo que acababa de pasarle a su novia.

    Me quedé paralizada detrás del árbol donde me ocultaba. Todo había pasado demasiado rápido y no sabía como reaccionar. Ver a Gerard parado sin mover un músculo detrás de Alexander y Marina me provocó rabia y miedo a la vez. Corrí lo más que mis piernas me permitieron y lo encaré.

    — ¡Lárgate!- grité con todas mis fuerzas -Ya has hecho suficiente, ahora sólo márchate de este lugar y déjalos tranquilos—

    Gerard estaba tan sorprendido y destrozado como Alexander, pero como pudo salió corriendo del lugar. Marina yacía tendida en el suelo y un charco de sangre comenzaba a formarse.

    — ¿Por qué lo hiciste, amor mío? No debiste arriesgarte así por mí…No era necesario…—

    —Sí lo era, Alexander- cerró los ojos por el dolor, pero enseguida volvió a abrirlos - No podía permitir que algo te pasara…nunca me lo hubiera perdonado…—

    —Está bien, pero ya no hables más. Necesitas guardar energías— acarició su cabello.

    —Me enseñaste a sonreír, le devolviste los colores a mi vida y sanaste mi perturbada alma. Quiero, que a pesar de lo que pase, siempre mantengas esa sonrisa que me regresó la vida-tosió, escupiendo sangre-Y que lleves una vida feliz, la que hubiéramos deseado. Promételo, si no lo haces no podré estar tranquila…—su voz se debilitaba con cada palabra.

    —Lo…prometo- lloraba -Pero no lo digas así, es como si…te despidieras…—

    —Gracias por todo lo que permitiste experimentar, jamás lo olvidaré…-una lágrima corrió por su mejilla-Mis sentimientos perdurará más allá de esta vida…-volvió a toser-Yo te…-no pudo seguir, pues más sangre brotó por su boca.

    — ¡No lo hagas! No te despidas de mí, no lo hagas…-el llanto aumentó- No puedo perderte, no ahora…—sujetó su mano.

    Sonrió—Alexander yo…-su pulso se debilitaba y su respiración cada vez era más forzada-Yo te a…—su corazón se detuvo, sus ojos se cerraron y mantuvo la sonrisa en su aún más pálido rostro.

    —Marina…-su rostro estaba desencajado-No me dejes, ¡Te Amo!..- la abrazó contra su pecho-¡Marina! —el grito fue desgarrador y lleno de un profundo dolor.

    La lluvia caía, pero no desvanecía el dolor ni la angustia.

    Decidí darle tiempo para reflexionar y descansar antes de ir a verle. Después de un par de meses, me atreví a buscarlo. No se atrevió a quedarse en mi casa, así que alquiló una pequeña cabaña alejada de todo. Cuando lo encontré, estaba muy delgado, pálido y ojeroso. Su apariencia era lamentable. Intenté convencerle de que comiera mejor, volviera a su hogar e intentara distraerse con otras cosas, pero fracasé. Me respondió de una manera que no esperaba.

    —La promesa que le hice se ha vuelto una mentira y no puedo cambiarlo… ¡Nada tiene sentido así! —

    —No puedes permitir que eso te detenga, piensa en todo lo que te espera—

    —Qué más da…otro día, otra noche y no puedo visualizar un futuro para mí…no ahora que vivo sin su amor—

    — ¡No puedes seguir así, Alexander! Mal comes, mal duermes, ¡medio vives! Su recuerdo se ha convertido en la sombra de tu existencia…—

    — ¡Te equivocas! Ella jamás podrá ser sólo una sombra, no cuando mi corazón aún la anhela y lo único que desea es volver a aquella noche para sostener su mano…—

    — ¡Olvídate de ella! No te hace bien pensarle todo el tiempo—

    —Quiero olvidarme de sus ojos, sus lágrimas, suspiros…de esa sonrisa que tenía cuando la perdí… Desearía esconder mis sentimientos para después deshacerme de ellos, pero me resulta imposible —

    —Estás siendo un pesimista, así no eres tú…Inténtalo al menos— las lágrimas se acumulaban en mis ojos.

    —Me gustaría extender mis alas y volar a través del tiempo, pero ahora están rotas. Perdona, pero todo ha terminado para mí. Mi destino únicamente puede ser triste—

    — ¡No hables de esa forma, te lo suplico!- no pude contener más el llanto - Alexander yo…—él me detuvo.

    —No lo digas por favor- se puso serio - No uses esas palabras en alguien que jamás podrá pronunciarlas para ti. No lo hagas más difícil para ambos…Tú sabes que mi corazón sólo late por ella…—

    —Comprendo- sequé un poco las lágrimas -Me voy, pero prometo que volveré. Probablemente lo pienses mejor y decidas continuar con tu vida. Yo estaré ahí, para ti—

    Alexander asintió y salí de la casa, con las manos tan vacías como cuando llegué. Tal vez más. Esa fue la última vez que lo vi. Se rindió por completo y dejó de comer y dormir. Lo encontraron muerto una noche de tormenta. No entiendo sus motivos, pero me hubiera gustado saber cuáles fueron sus últimos pensamientos antes de morir.

    Regresé a la cabaña antes de que las pertenencias de Alexander fueran sacadas y sin ser vista tomé su espada. Siempre supe lo valiosa que era. Caminé un largo trayecto para llegar hasta el lago donde él y Marina se encontraban. Era una noche de luna llena y el viento soplaba, agitando las hojas del viejo sauce. Me arrodille junto a la orilla del lago y en sus aguas deposité la espada y encima de ella una rosa roja. Vi como se hundían. Ahí había empezado su amor y ahí mismo terminaría. La nostalgia me invadió y comencé a llorar de manera desconsolada. Después de todo, fui yo quien le dijo a Marina acerca de la pelea de Alexander y Gerard. Siempre me pregunté si habrá sido mi culpa…

    La noche en que Alexander murió, este fue el último recuerdo que cruzó por su mente. Justo antes de dormir para nunca más despertar.

    —Encontrarte en mis sueños será suficiente…Permite que se lleve mi dolor... —cerró los ojos.
    Se encontraban en el lago, sentados bajo la sombra del sauce. Alexander abrazaba a Marina por la cintura y ella tenía su cabeza recargada en el pecho de él.

    —Cuando estoy contigo me siento muy fuerte. Estoy convencido que juntos podemos vencer lo que sea—

    Ella sonrió— Alexander…- hizo una pausa -¿Tendríamos los mismos sentimientos si naciéramos de nuevo? —

    Definitivamente- besó su mano -Mi amor siempre será para ti, aunque no se encuentre en el mismo cuerpo. Te amo…-sus labios se unieron en un beso.

    Abrió los ojos por última vez y con su último aliento dijo:

    —Tú sabes que aún estoy esperándote, dame una oportunidad más…— sonrió.


    FIN



    Espero les haya gustado. ¡Suerte a todos!


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    Re: Concurso Cuento Corto

    Mensaje por Saeki el Miér Jul 30, 2008 8:00 pm

    waaa!!! el mio es ultra corto ...jejejjeje ^^ ahi les va :

    " En la oscura noche ...me sente y llore"
    ]

    *El frio viento golpeaba la ventana de mi habitación , mezclada con una fina llovizna
    Que contrastaba con el color negrusco de la apacible noche …

    Verme aquí…sentada sobre esta fría cama ase que me sienta aun mas miserable…aun mas disminuida por un ser aun mejor que yo ….yo y mis pensamientos que se mezclan con dudas y frustraciones ….me pregunto …. Como reaccionaria mi madre si me lanzara ahora mismo desde esta ventana ¿?’… cuanto sufriría… yo creo que demasiado…ya que solo nos tenemos la una a la otra…

    OH dios!!!! Tanto cuesta deshacer este dolor… tanto cuesta sacarme esta cadena que me ata a el , que me estruja el alma y me mata poco a poco … la pequeña llovizna sigue cayendo … y el viento golpea cada vez mas fuerte …
    y yo … sola sentada sobre mi cama con solo la luz del farol de la calle que poco y nada alumbra mi oscura y espaciosa habitación …
    - dios ¡!! …dios!!! …dios!!! Y grito mil veces tu nombre …
    - por que lo amo tanto!!!! … se que ni su cuerpo ni su corazón me son fieles …se que a estas horas esta en brazos de otra y me remuerde la conciencia el no poder evitar la realidad ….

    Son las 03:00 de la madrugada…cuento cada segundo de mi ruidoso reloj… siento que en la silenciosa calle se acerca un vehiculo y se estaciona frente a mi hogar …. Se que eres tu … y mi corazón golpea con furia al darme cuenta que cuando estés frente a mi ..me mentiras, me humillaras creyendo que soy la ilusa mas grande del mundo …y yo te lo aguantare ….

    Escucho atentamente tus pasos por las escaleras …. Me apresuro y me recuesto sobre la cama …asiéndome la dormida para no escucharte …tengo todo listo …ya no hay marcha atrás …ya no aguanto mas …. Tu eres mió…y de nadie mas!!!!!!”….
    Abres la puerta de la habitación y me miras ….eres un tonto …ya que crees que estoy dormida …. Te sacas la ropa y te pones el pijama …ese pijama que te regale con tanto amor en la navidad pasada … te sientas y te recuestas a mi lado …..ese olor …ese olor a channel barato me inundo los pulmones …ese es el olor de ella cierto??... ese es el olor de su cuerpo que tanto a ti te gusta ….eso me enoja … me enfurece …

    - dios!!! El es mió …lo amo tanto – grito para mis adentros …
    poco a poco me levanto y lo miro …esta profundamente dormido …debajo de mi cabecera saco una daga, pequeña pero mortal …si se sabe usar bien … lo miro de nuevo…
    tome la almohada y la presione sobre su rostro …pienso que así es mejor ….no mirar su rostro …es mejor … y aplique una certera estocada en su pecho …en su corazón …de algo me sirvió mis estudios de medicina …lucho ..lucho por su vida …pero yo gane ….se la quite …por que el es mio .. y si no lo eres …no puedes ser de nadie mas …. De nadie… con la estocada en el corazón…el murio y la cadena que me ataba a el se rompió …
    mis manos están rojas …en un grito desgarrador de mi parte me doy cuenta que ya no había marcha tras … mire hacia la ventana …

    *El frío viento golpeaba la ventana de mi habitación, mezclada con una fina llovizna que contrastaba con el color negrusco de la apacible noche…

    Corro hacia ella… la abro … extendí los brazos y me incline hacia adelante ….ya todo el dolor se había ido …..

    FIN._



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    Re: Concurso Cuento Corto

    Mensaje por Ahnny el Jue Jul 31, 2008 5:26 pm

    Hanashite…
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    Ya era tarde para todo, no había forma de remédialo y bien lo sabía ella pero aún así seguía negando ese hecho…
    -No te sigas atormentando con todo esto-le dijo él y ella le miró llorosa, ella no podía dejar de sentirse culpable por todo lo que había sucedido-No ha sido tu culpa Misaki, yo no podía permitir que algo te dañara…-
    Las ganas de llorar seguían invadiéndola con cada palabra del chico que abrazaba fuertemente, el cual estaba sosteniéndose con muletas…
    -Yusei…por mi culpa ahora estás de esta manera, si tan solo yo me hubiera movido, en estos momentos estarías compitiendo en las olimpiadas nacionales-le dijo ella algo llorosa-Perdóname por favor…-
    El chico no dijo nada y simplemente se dejó abrazar fuertemente por la chica, su corazón le dolía al verla de esa forma.
    -Misaki, quiero que dejes de llorar en mi presencia-le dijo el chico y ella ocultó su rostro para no verle a la cara-Misaki…si vas a seguir de este modo, haré que te prohíban entrar a visitarme-
    Ella reaccionó ante aquello y se alejó poco a poco del muchacho, enjuagó sus lágrimas y respiró hondo para tratar de calmarse…
    -Yusei, me duele verte con esas muletas porque siento como si te hubiera arruinado la vida…todo porque me enseñaste a ser yo misma-le dijo Misaki ya más calmada-Tú me has ayudado mucho y sólo porque me abriste tu corazón, pude atreverme a ser como soy-
    -También me ayudaste Misaki y me encantó conocerte, me gustó pasar mi tiempo junto a ti luego de la escuela-le dijo él y se volteo, caminó lentamente hacia la ventana de su cuarto dentro de aquél centro médico-Hay algo que quiero decirte ahora pero…no creo que sea el momento ni el lugar…Misaki, te prometo que en cuanto me recupere te lo diré-
    -Yusei…yo también tengo algo que decirte…verás yo…-la chica no pudo completar lo que iba a decir porque el chico había puesto su dedo índice encima de sus labios para silenciarla.
    -Es mejor que no lo digas Misaki…si lo haces ahora, no podremos estar tranquilos-le dijo el chico y suavemente retiró su dedo, tomó asiento en la cama mirando por la ventana-Misaki, dijiste que fui yo quien te ayudo a ser tu misma ¿Cierto? (La chica asintió) Pero, ¿por qué me atribuyes ese crédito? Yo sólo fui tu amigo…no hice nada más que escucharte como el amigo tuyo que era ¿Cómo te he ayudado tanto?-
    -Yusei, con el simple acto de que me escucharas me sentía feliz y poco a poco iba recuperando mi identidad y mostrándome tal como soy, me acostumbré tanto a ser de esa forma contigo que no me costó demasiado comportarme de esa manera con los demás-le contestó la chica y al ver que el chico estaba de espaldas también se volteo mirando hacia la puerta-Siempre viví en un mundo de mentiras y de amistad falsa…de eso me di cuenta luego de que mis padres murieran en aquél accidente aéreo, cuando más necesitaba de mis amigos todos se alejaron al enterarse que toda mi fortuna iría a mis tíos y me dejaron sola pero…justo cuando pensé que nada valía la pena…apareciste tú, me ofreciste una amistad sincera y desinteresada, que logró curar aquellas heridas que los demás habían causado en mi corazón…-
    -Hoy serán 3 meses…el tiempo pasa de prisa cuando uno menos se lo espera ¿No lo crees Misaki?-le pregunto él y ella no dijo nada-No puedo entender que las demás personas nunca se atrevieran a conocerte a fondo pero aún así me alegro haber sido yo quien te conociera de esa manera, ha sido un gusto conocerte Misaki-
    La respiración de la chica se hiso entrecortada, su corazón latía con fuerza a causa de las palabras del muchacho y su visión estaba a punto de ponerse borrosa para que luego las lágrimas recorrieran su rostro.
    -Me operarán para poder salvarme las piernas, me han dicho que es bastante riesgoso pero quiero volver a caminar para poder ir de paseo por el campo junto a ti Misaki…recuerda que prometiste enseñarme a dar volteretas en el campo y que ibas a preparar el almuerzo ese día-le dijo el chico algo nostálgico-Quiero pedirte una cosa más antes de que te vayas porque ya es tarde…-
    -¿Tarde? ¿Para qué es tarde? La hora de visita aún no termina…-le dijo ella en un intento de negar lo que de ante mano sabía.
    -Tengo que prepararme para la operación o quizá las cosas no saldrían del todo bien, quisiera que me esperaras hasta que salga de la habitación con rumbo a la operación-le pidió el chico y ella volteó a verlo y sus miradas se encontraron-Por favor Misaki, quédate tranquila…recuerda que fue mi decisión tomar tu lugar al empujarte para salvarte de ser atropellada-
    -Pero por haberlo hecho…ahora estas en este estado, no puedo perdonármelo Yusei…simplemente no puedo-le dijo la chica.
    -Déjalo así, mejor sal que tengo que ocuparme de asuntos importantes-le dijo el chico y antes de que la chica saliera, ambos se abrasaron fuertemente como temiendo que si se separaran todo se acabaría…
    La puerta por fin se abrió y de ella salió el chico que era llevado a la sala de operaciones, la chica se apresuró para alcanzarle y logró hacerlo.
    -Misaki, hay algo que quiero que tengas…-le dijo Yusei y sacó un sobre-Ábrelo sólo si algo me llegara a pasar… (La chica asintió) Misaki, quiero que me prometas que harás lo que diga ese sobre que tienes en las manos…prométemelo-
    -De acuerdo Yusei, te prometo que cumpliré con lo que diga, pero como sé que saldrás bien de esta operación no me preocuparé por el contenido de la carta…-le respondió Misaki y se acercó suavemente al chico y le depositó un beso en la mejilla suavemente.
    -Hanashite…-le susurró Yusei antes de entrar a la sala.
    No había asistido, le había dolido demasiado todo como para tener que ir a verle tal y como lo hicieron los demás…su corazón estaba herido de tal forma que creía no poder encontrar consuelo, ella sabía que él sabía que siempre estaría a su lado en todo momento pero también sabía que era demasiado sensible como para afrontar la situación de aquél momento…
    -Yusei…-dijo ella abrazando su fotografía mientras las lágrimas recorrían su rostro-Yusei… ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué en vez de prepararte te pusiste a escribir…? ¿Por qué lo hiciste Yusei?-
    Tomó el sobre que se le había sido entregado hace ya 2 días, le dolía leer aquello pero no entendía porqué no podía dejar de hacerlo…por alguna extraña razón siempre la leía en voz alta:

    Querida Misaki:

    Te saludo por última vez, sé que estás esperándome allí afuera creyendo que estoy preparándome para la operación que de seguro acabará con mi vida…quisiera haber podido hacer tantas cosas, tantos sueños he abandonado al igual que mis metas al aceptar que nunca podré recuperar mis piernas pero… ¿Sabes? Me encuentro feliz de que todo este sacrificio haya sido por ti, cuando decidí acercarme a ti no estaba seguro de nada por que siempre parabas rodeada de amigas y todos parecían adorarte pero al verte sentada sola bajo la sombra de aquél árbol de la secundaria, hiso que mi corazón sintiera una punzada y me sentí mal, no sabía en ese momento porqué me sentía de esa manera paro hoy si que lo sé y estoy feliz de poder haberte conocido a fondo, contigo he compartido momentos que nunca compartiré con nadie más…
    Sólo tú has hecho que sienta algo extraño y que me llevara a querer sacrificarlo todo sólo por el bienestar de otra persona, me has cambiado y te lo agradezco…existen tantas cosas que no te he dicho y me lamento por eso, sin embargo, sé que hubiera sido peor si te lo habría dicho porque ya estas sufriendo demasiado justo ahora…
    Sólo me queda agradecerte todo lo que has hecho por mí, yo no he hecho nada por ti comparado con lo que tú hiciste por mí y eso nunca podré compensarlo, por eso te pido disculpas, Misaki…quiero que sigas con tu vida y que trates de disfrutarla porque para eso está, quiero que sigas y consigas todas tus metas, quiero que puedas sonreír sinceramente a todos los que te rodean porque tu sonrisa para mí era el sol que iluminaba mi día lleno de oscuridad por los diversos problemas que afrontaba, nunca te vuelvas a esconder porque eso sería bastante egoísta ¿Sabes por qué? Pues porque les privarías a los demás de la maravillosa persona que eres Misaki…
    Lamento mucho que no pueda probar tu comida ni pasear junto a ti, espero que me comprendas…
    Realmente te quiero mucho amiga mía y estés o no en mi funeral…presente siempre estarás en mi corazón.
    Yusei Alchi.

    Su visión se hiso borrosa y acercó la carta de Yusei a su pecho mientras seguía llorando…
    -Yusei…eres un tonto…yo…yo también te amo…-dijo en voz baja y de pronto sintió el efecto de aquellas pastillas…
    Se sentía adormecida y el dolor poco a poco desapareció, las lágrimas brotaban de sus ojos pero ella no sentía nada…intentó pararse luego de caer sentada al intentar ir por algo para tomarse las otras pastillas que debía consumir…
    -En fin, ya no hay nadie…al que le interese…-comentó ella y con dificultad se levantó hasta llegar a su cama.
    Sus piernas ya no reaccionaban y en cuanto se acostó sobre la cama se sintió aliviada, dejó el sobre junto con la carta y la fotografía cerca de donde estaba acostada…respiró hondo y sonrió, cerró los ojos y vio que Yusei se le aparecía sonriéndole pero con señas le decía que no se moviera…
    -Perdóname Yusei…-susurró ella y con el poco aliento que sentía que tenía agregó-Hanashite…también quiero ser feliz…-
    Los rayos del sol alumbraron suavemente el cuarto de Misaki, cuando entraron sus tíos luego de llamar a la puerta innumerables veces, la hallaron recostada sobre su cama con una sonrisa en el rostro abrasando la fotografía de un chico que el día anterior había sido enterrado, en la fotografía estaba escrito “Hanashite…a tu lado Yusei”
    Al estar lo suficientemente cerca, se dieron cuenta de que ella ya no respiraba y al tocarla se dieron cuenta de que su cuerpo estaba frío…había muerto el día anterior mientras dormía por las pastillas que se le habían recetado…de seguro la sobredosis le había arrebatado la vida…

    Fin.

    Vocabulario:

    Hanashite: Déjame ir.

    Espero q les haya gustado ^^
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    Re: Concurso Cuento Corto

    Mensaje por alexiel.suzumiya el Jue Jul 31, 2008 7:48 pm

    mi cuento estará mañana akí , oki!!!

    aún me falta el final *w* , calma , calmaaaaa
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    TOT

    Mensaje por saori-Hinata el Jue Jul 31, 2008 8:48 pm

    POR SIEMPRE
    Katsuo x Akemi


    PRIMERA PARTE
    Una muchacha de ojos claros y cabello negro jugaba en el jardín junto a un niño pequeño, en los jardines del castillo.
    Akemi era la hija mayor del rey aunque, a primera vista no lo pareciera pues Akiko, su hermana menor era más refinada y delicada. Cada vez que venia un príncipe para pedir su mano Akemi se las ingeniaba para espantarlo, dejando a su padre molesto y a su hermana avergonzada. A pesar de eso, el pueblo quería mucho a Akemi pues ella los defendía de los abusos del reino.
    -¡niña Akemi!- gritó una voz desde el interior del castillo
    - me tengo que ir- le revoloteo el cabello al niño y se fue corriendo del lugar
    Ahí estaba Yuko, la cocinera y mejor amiga de Akemi. Yuko la había cuidado desde que su madre murió. La anciana era una mujer morena y de buen coraón que olía a galletas recien horneadas.
    -¡Yuko!- le gritó Akemi al oído de la anciana
    Yuko dio un respingo
    -¡ay niña Akemi! ¡Me ha dado un buen susto!- le regaño recuperando el aliento.
    - no te enojes- le dijo dándole un beso en la mejilla- huele bien ¿Qué estas preparando?
    -estoy haciendo los biscochos borrachos que tanto le gustan
    -y que detesta mi querida hermana- Akemi suspiró algo entristecida
    -a la niña Akiko todo le desagrada, creo que ya no soy de su agrado
    -bienvenida al club
    Ambas rieron
    -¡Akemi!
    Yuko y Akemi se miraron abriendo los ojos como platos
    -el ogro- susurro Akemi frunciendo el ceño.
    Akemi acudió presurosa al llamado de su padre.
    -aquí estoy padre
    -Bien… lo he pensado mejor y te he traído lo que quieres
    Akemi recordó lo que tanto le había pedido a su padre: Clases de esgrima
    -aunque no se para qué pero… en fin- se aclaro la garganta- pasé
    Una figura alta entraba por la puerta, era muy bien parecido y bastante joven para ser profesor.
    -Katsuo es un guerrero de primera categoría, él será tu profesor de Esgrima, pertenece…- decía el rey sin ser escuchado

    Katsuo se dedico a observar la belleza de la hija mayor del rey. Los ojos verdes claro se cruzaron con los celestes de Katsuo, el liso de su cabello sedoso negro era encantador.
    Akemi se ruborizó al sentirse observada.

    Fueron conducidos por los guardias del rey hacia el salón de esgrima. Basto poco tiempo para que Katsuo se diera cuenta que la princesa aprendía rápido y que al momento de pelear no era dulce sino fiera.
    Pasaron las horas y ambos estaban cansados.
    -es todo por hoy- sentencio Katsuo a pesar de que todavía faltaba media hora
    -pero… todavía queda tiempo
    -mañana continuaremos
    -que le cuesta- terció Akemi
    -mañana continuaremos PRINCESA Akemi
    -akemi- le cortó- por favor no me diga princesa, señorita o Akemi es mejor
    Katsuo la miro perplejo
    -usted es la hija del rey
    -Usted no sabe lo que eso significa- solo un bufido
    -hasta mañana señorita Akemi
    Akemi le sonrió. Katsuo se fue dejando un cosquilleo en el estómago de Akemi.

    Takeshi era el amigo de infancia de Akemi y prometido de su hermana, él encontró graciosas las clases de esgrima.
    -Realmente eres única Akemi- le dijo riéndose
    Un golpe lo silencio completamente
    -no te rías Takeshi- le reprocho Akemi
    Takeshi se acerco mas a Akemi, se le quedo mirando fijamente
    -yo no amo a tu hermana
    Akemi se levanto rápidamente y le dijo fríamente
    -no juegues con ella entonces
    -no es lo que crees. No puedo decirle que no al rey pero NO LA AMO
    Akemi se fue. No quería escuchar a Takeshi.

    Pasaron unos meses que no fueron desaprovechados, Katsuo y Akemi se hicieron amigos, pero a medida que pasaba el tiempo la relación se hacia casa vez mas fuerte, ambos titubeaban cuando se encontraban demasiado cerca, Akemi se sonrojaba sobremanera cuando Katsuo la descubría mirándolo.

    -¿Por qué practicas esgrima?
    - porque me gusta y es lo único que me dejan hacer que encuentro interesante
    -pensé que a las princesas le gustaban otras cosas… Pensé que eran más superficiales
    La mirada de Akemi hizo que Katsuo retrocediera
    -No soy así. Nunca me ha gustado la idea de ser princesa. Hubiera querido ser cualquier otra persona, una errante.
    -No pensará así cuando se enamore, usted querrá estar con él todo el tiempo y por lo tanto no será errante.
    Akemi se ruborizo tanto que volteo su rostro hacia otro lado
    -…entonces usted se casará- finalizo Katsuo
    -no… no me casaré- musitó Akemi
    -¿tampoco amara a nadie?- le preguntó seriamente
    Akemi salio corriendo del salón de esgrima dejando tenso al profesor. Una vez en la penumbra de su cuarto dijo en un susurro casi imperceptible
    -sí… yo ya amo a alguien... a usted
    Y lloró como no lo había echo antes. No lloraba desde la muerte de su madre.

    A la maña siguiente Akemi se levanto temprano para practicar. Quería desahogarse y planear que decirle a Katsuo.
    -¿para que practicas tanto si nunca entraras en batalla?
    Akiko estaba apoyada en la puerta. Ella era tan hermosa como Akemi, tenía los mismos ojos pero el cabello negro era ondeado.
    Akiko tenía un tono burlón y pomposo. Era deseada por muchos pero ninguno se atrevía a pedir su mano pues era muy egocéntrica y altanera. Takeshi fue escogido por ser el amigo de Akemi y no pudo rehusarse
    -Akiko vete no quiero discutir
    -no vengo a discutir hermanita, solo quiero ver tu entrenamiento
    Akemi no le hizo caso y siguió entrenando.
    -¿eso es todo?
    -no te metas niña
    -¡no me digas así! estas envidiosa porque yo soy admirada y tu no, contigo salen huyendo- se mofo Akiko
    -salen huyendo porque yo quiero. Todos son unos cobardes, es divertido botarlos.
    -esas ideas te llevaran a la ruina seguro… si sigues así te casaras con ese profesor de esgrima. Entonces mi padre te odiará más de lo que ya siente.
    Akemi soltó la espada que cayo estrepitosamente.
    -es verdad mi padre me odia- musitó
    Akiko se fue riendo.

    Akemi pasó toda la tarde y toda la noche meditando las palabras de su hermana “¿y si me rechaza?” Tengo fama de fiera y lo que el necesita es una chica dulce y refinada. Akemi suspiró.

    Mientras Akemi pensaba en las palabras de su hermana, Katsuo se debatía entre decirle lo que sentía a Akemi o, alejarse para siempre de ella.
    Se encontraba en el viejo bar del pueblo junto con un ermitaño que estaba medio dormido.
    -yo creo que la amo pero ella no es para mi... ¿y si me rechaza?
    -ve con ella hombre- musitó el ermitaño
    -pero ¿¡que puedo ofrecerle?! no tengo nada.. ella me rechazará… pero ella no es interesada… de todas maneras no se quiere casar… ella me lo dijo… ¡no quiere casarse con nadie!
    -tu eres diferente- musitó el ermitaño sin escucharlo verdaderamente
    -¡sí!... tal vez tengas razón… se lo diré…¿usted cree que..?
    Un sonoro ronquido le indico a Katsuo que nadie lo escuchaba y que, era el momento de marcharse.

    La clase de Esgrima había terminado. Akemi estaba sonrojada y Katsuo no entendía por qué su alumna actuaba con tanta timidez.
    -buenas noches señorita- le dijo
    -¡espera Katsuo!- los labios de Katsuo esbozaron una sonrisa al oir su nombre en los labios de la princesa.
    -perdón profesor…
    -no hay problema
    -¿puede acompañarme al jardín?
    Katsuo abrió los ojos de par en par
    -claro... pero solo un momento
    Ambos jóvenes salieron. La luna estaba en todo su esplendor, pero el lugar en donde estaban no era tan iluminado, las rosas que la con tanto fervor había cuidado la princesa estaban abriéndose
    La princesa observo el pequeño espectáculo maravillada y, Katsuo, sin importarle que vaya contra las reglas, que lo mandaran a la horca o que la princesa lo rechazara. La besó.

    Akemi no lo rechazó sino que le correspondió con mas fuerza. Los labios fríos de Akemi se entibiaron rápidamente al primer contacto mientras las manos de Katsuo recorrían suavemente la piel de la princesa.
    La princesa empujo suavemente a Katsuo
    -Lo siento- musitó- he sido muy atrevido… yo soy..
    Paseo la mirada por la penumbra del alrededor buscando una palabra lo bastante denigrante para describirse.
    -eres un atrevido- afirmó Akemi- y el hombre que amo con locura.
    Aquellas palabras tan dulces y sinceras hicieron caer a Katsuo en el mas tierno deseo. Sintió que Akemi era lo único que valía la pena y que ese nuevo sentimiento no podía compararse con nada. El la amaba con toda el alma y ella le correspondía.
    En ese instante, la voz de Yuko la llamo desde muy lejos rompiendo el encantamiento.
    -adiós- le dijo ella
    El la beso antes de decirle
    -adiós mi bella luna

    El mounstro dentro del pecho de Katsuo rugía triunfante. AKemi lo amaba y así sería siempre. De eso estaba seguro.
    Esa noche ni Katsuo ni Akemi pudieron dormir, pensando el uno en el otro. Mandándose besos y caricias a la distancia.

    Ese día el sol no salió a pesar de que era primavera.
    -¡mi niña! despierta ¡princesa!
    Akemi abrió los ojos lentamente, abrió los ojos varias veces. Yuko estaba ahí completamente angustiada.
    -¡el rey la llama! ¡Es urgente!
    Yuko ayudo a Akemi a vestirse. En el salón estaban todos los generales y los del cargo más importante del ejército, Takeshi y Akiko ya estaban ahí. Akemi hizo una ligera reverencia ante todos y se sentó cerca de su padre.
    Una vez que el silencio fue total el rey se dirigió a todos.
    -Señores, hemos recibido amenaza de guerra y secuestro. El ejercito enemigo planea secuestrar a nuestras queridas princesas y no permitiremos que esto suceda así que, Akiko serás enviada a otro país- Akiko acepto apretando los labios- mientras que tú Akemi por motivo de seguridad serás encerrada en la torre del norte que esta estrictamente vigilada. Yuko puede ir contigo- añadió en un susurro
    -¡porque! ¡No es justo!- gritó la princesa que estaba a punto de abalanzarse contra su padre. Yuko la agarro de la cintura.
    -¡silencio! lo siento hija pero no quiero que el pueblo sufra- agrego en tono frío- guardias llévenla a su nueva habitación.
    -¡No! ¡No!- gritaba Akemi intentando vanamente librarse de los guardias.
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    Re: Concurso Cuento Corto

    Mensaje por saori-Hinata el Jue Jul 31, 2008 8:53 pm

    SEGUNDA PARTE

    Katsuo llego al castillo con un ramo de lirios, en una ocasión mientras entrenaban, la princesa le comentó que los lirios eran su flor favorita.
    Fue recibido por el mismo rey quien le dio la mala noticia además de decirle que sus servicios eran innecesarios.
    -pero…
    -He dicho, por favor retírese y no moleste más
    -¿puedo despedirme de ella?
    El rey lo miró anonadado, lo pensó unos segundos antes de decir
    -¡guardias!
    “Aunque me boten la encontraré” pensó
    Los guardias llegaron listos para botarlo
    -guardias llévenlo con la princesa Akemi

    “¿me esta dejando ir?” pensó sin creerlo.
    La torre del norte era la más alta pero no, la más vigilada, como dijo el rey.
    Tocaron la puerta con cautela, como si algo muy peligroso estuviera ahí adentro
    Yuko abrió la puerta, los guardias dejaron pasar a Katsuo y salir a Yuko.
    -Akemi- susurro despacio
    Akemi llevaba un vestido simple y escotado, su cabello normalmente suelto estaba sujetado. Se apariencia era triste y sin embargo estaba mas bella que nunca.
    Akemi giró lentamente, sus ojos verdes claro se encontraron con los azules de él. Akemi lo abrazó como si no lo hubiera visto en años.
    -no me dejes- le decía
    -nunca lo haré- le respondió mientras la besaba
    - ¿es una promesa?
    -sí… es mas que eso todavía... es un juramento
    Akemi lo soltó para contarle todo lo que había pasado
    -lo sé…
    Akemi retenía las lágrimas con las pestañas. No le gustaba que la vean llorar.
    -fuguémonos- Katsuo dijo lo primero que se le vino a la mente
    -¿¡que?!
    - vamos… huye conmigo
    Akemi se aferro a Katsuo antes de responderle
    -¡vamos!

    Así planearon la fuga. A la noche siguiente, Akemi saldría ayudada por uno de los guardias que resulto ser un amigo de Katsuo. Nadie se daría cuenta.
    Ya en la noche, cuando Akemi salió del castillo, Yuko se encontró con alguien que no esperaba ver.
    -usted…

    No muy lejos del castillo Katsuo y Akemi decidieron descansar cerca de un lago. El cielo estaba claro y la luna resplandeciente. Katsuo tomo de la cintura a Akemi para atraerla hacia él. El beso era largo y profundo.
    Sin aliento Katsuo le susurro al oído
    -TE AMO
    Akemi le sonrió radiante.
    La luna se apagaba poco a poco y el viento fresco y clamado empezaba a hacer cada vez más fuerte.
    Katsuo atrajo nuevamente los labios de la princesa. De repente Dafero, el caballo de Katsuo, emitió un fuerte relincho. La pareja se separo al instante. Katsuo estaba alerta y Akemi, aterrada.
    -¡rápido sube al caballo!
    Pero ya era demasiado tarde. Una figura emergió de entre las sombras. Un muchacho al cual Akemi conocía muy bien. Era Takeshi.
    -¡alto!
    -¡tú!- dijeron Katsuo y Akemi al mismo tiempo. Ambos estaban sorprendidos
    Akemi trato de persuadir a Takeshi
    -Por favor no... Le digas nada a mi padre... no lo hagas
    -lo siento Akemi pero tu padre ya está informado de todos tus movimientos. Dentro de un momento una tropa llegará para atrapar al traidor.
    Akemi dio un paso adelante desafiante
    -no iré a ningún lado
    Takeshi agarro la mano de Akemi e intento llevarla a la fuerza hacia su caballo pero Katsuo se lo impidió.
    -¡suéltala!
    -¡tú! te pudrirás en la tumba por rapto y traición!
    -¿¡que rapto!?
    - estas malinterpretando las cosas Takeshi… yo quiero ir con el
    -no sabes lo que estas diciendo- terció Takeshi
    -yo lo...
    -¡tu estas confundida!- bramo Takeshi- tu no puedes amarlo a él…- Takeshi se arrodillo- tu no lo amas…
    -YO LO AMO- afirmo Akemi con lágrimas en los ojos- y no me importa que..
    Takeshi no espero a que Akemi terminara su frase, ya había sacado su espada y Katsuo hizo lo mismo.
    -te dije que no amo a Akiko… a la que amo es a ti y no me iré sin ti.
    -sobre mi cadáver- rugió Katsuo
    -entonces así será.

    Katsuo blandió la espada y ataco a Takeshi que a duras penas pudo esquivarlo. Los dos guerreros peleaban a fondo mientras que Akemi gritaba que pararan.
    Katsuo estuvo a punto de derrumbar a Takeshi pero, con un rápido movimiento de Takeshi, la espada de Katsuo salió volando de sus manos y cayó muy lejos de su dueño.
    AKemi presa del pánico y sabiendo lo que vendría, se interpuso entre los dos.

    Un río de sangre salía del pecho de la princesa. Su cuerpo cayó sobre el pecho de Katsuo.
    -Akemi- susurro Takeshi
    -no- dijo Katsuo
    -¡Akemi!- bramo
    La respiración de la princesa era cada vez más lenta y la sangre no paraba de salir
    -Katsuo- susurró- no me olvides
    -nunca… pero ¡resiste! te pondrás bien- prometió mientras le besaba las pálidas mejillas
    -no… eso no es verdad… pero TE AMO… no lo olvides
    -me prometiste que nunca me dejarías…
    -nunca lo haré… siempre… siempre estaré contigo
    -¡NO!- gritaba Katsuo fuera de sí.
    La beso. Fue el beso más tierno y triste que se hayan dado.
    -Te amo- susurro Akemi
    Takeshi miraba la triste escena con los ojos desorbitados.
    -¡Akemi!- la llamo Katsuo pero ya era tarde. Akemi estaba muerta.
    Katsuo levanto el rostro pidiéndole piedad a la luna y gritando el nombre de Akemi
    -Yo no quise- Takeshi retrocedió y saco su espada- ¡YO NO QUISE!
    Katsuo no lo escuchaba, no tenía ojos para nadie más que para Akemi. No se daba cuenta que mientras él se aferraba al cuerpo de Akemi, Takeshi levantaba la espada y se clavaba en el estomago.

    Takeshi estaba muerto pero, esto no le importaba a Katsuo. Ya nada importaba. Y nada tenía sentido. El mundo para él había acabado
    El viento soplo con fuerza trayendo el dulce recuerdo de Akemi, sus labios, su sonrisa, su mirada.

    Katsuo no se enteraba de nada más. No puso resistencia cuando los del ejército llegaron, no respondió a las preguntas del rey. Fue acusado de asesinato y traición. Fue golpeado e insultado. Fue humillado, pero nada le quitaba el inmenso dolor que sentía, nada le quitaba la soledad que lo embargaba, ni mucho menos el amor infinito que sentía por Akemi.

    Fue llevado a una celda. El sol estaba saliendo, era la hora de que lo mataran. Uno de los presos suplicaba clemencia, una mujer se aferraba a su esposo para que no lo maten, una niña lloraba y suplicaba por su padre pues era lo único que tenía. Todo esto pasaba delante de Katsuo pero el no se daba cuenta.

    Le iban a cortar la cabeza. Cuando se arrodillaba, Katsuo sintió una cálida mano agarrando la suya.
    -¿Akemi?- susurro
    Katsuo se sintió más vivo que nunca a pesar de que estaban a punto de matarlo.
    -estaremos juntos por siempre- susurro una dulce voz en su oído
    Un chorro de sangre. La cabeza de Katsuo rodó por suelo. Todos se sorprendieron al ver que este sonreía.

    FIN


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    Re: Concurso Cuento Corto

    Mensaje por alexiel.suzumiya el Vie Ago 01, 2008 8:04 pm

    VALENTINE

    Valentine era un niño normal , no tenía ningún defecto visible, su nariz estaba en su lugar; sus orejas eran del mismo tamaño;
    no era un enani , ni tampoco un gigante ; era un niño normal ....o al menos eso era lo que pensaban todas y todos los habitatantes
    de Nyappy City ..., pero Valentine , que sabía muy bien de lo que era capáz y sólo 2 amigos de demasiada confianza lo sabían , pretendían
    conservar la "normalidad de las cosas" ...
    -Hasta cuándo fingirás ser uno más del montón - dijo Poppo , el más codicioso y vanidoso de sus amigos , pero también el más talentoso...

    -Cállate Poppo! no seas así ...Valentine es uno de nosotros , un humano normal ...independiente de que tenga las hab ilidades que tiene sigue siendo uno de nosotros! -Dijo Tiramissu ,su mejor amiga y también dueña de su extraño corazón.

    Valentine parecía no tomar en cuenta lo que sus amigos decían , simplemente miraba fijamente el suelo , en un instante hizo crecer una linda y rara flor , desconocida en la tierra , sus amigos se dieron cuenta y quedaron boquiabiertos

    -Que linda! -exclamó Tiramissu mientras miraba la extraña flor cautivada por sus colores y su forma .

    -Te gusta ?? -le dijo Valentine ancioso por saber su respuesta

    -Sí mucho!

    valentine sonrió y se sintió feliz ...siempre se sentía feliz cuando Tiramissu le hablava , le hacía sentir parte de éste mundo ....

    -Es sólo una estúpida flor !-dijo Poppo con rabia , y la pisó hazta que de la flor no quedó nada .

    Siempre era lo mismo , cada vez que Valentine hacía algo lindo y Tiramissu se maravillaba , Poppo sentía herbir su sangre y sentía unas ganas enormes de destruir lo que Valentine hacía ; Valentine nunca decía nada , siempre callado , aunque se sabía que Valentine podría ganarle una pelea fácilmente a Poppo , nunca lo hizo , siempre perdía . -no es más que un cobarde decía Poppo -

    Y enverdad lo era ...se asustava fácilmente , pero no gritaba ni nada...por eso Poppo aprovechava y lo humillava en frente de Tiramissu .
    Poppo tenia una increíble habilidad para tallar cualquier cosa en un trozo de madera , una vez talló la figura de ellos tres , e hizo 3 copias para cada uno ; siempre le tallava figuritas de animales a Tiramissu , creyendo que con eso la conquistaría , pero todas sus figuritas se hacían nada cada vez que Valentine hacía que de la nada aparecieran cosas de otro mundo , como una vez en que Tiramissu estava llorando porque su perrito había muerto , y Valentine hizo que de la tierra surgiera un pequeño ser de color rosa al que llamavan Omocha .

    Valentine tenía muchos miedos , y era irónico , ya que se llamava Valentine , odiava ese nombre , una vez el matón de su clase le puso una araña en su mochila y al verla Valentine gritó como una niña . -Ja , ja , ja ! -reía el gordo con su tropa de matones ; tuvo que intervenir Poppo y le dio una lección a esos matonescos .

    Un día toda la vencindad de Nyappy City despertó en pánico , Tiramissu había desaparecido . Todos se asustaron porque corría el rumor de que un Mounstruo que vivía en el bosque secuestrava a las niñas lindas para comércelas .
    Poppo , que no le temía a nada no vaciló en ir en busca de su amiga , trepó árboles, corrió y corrió dando vueltas en círculos en el bosque esperando alguna señal de su amiga , hazta que la encontró en una cueva custodiada por un deforme hombre de mirada maniática , Tiramissu llorava porque aquel monstruo la observava y la hacía bailar hazta que sus pies sangravan.

    -Hey maldito monstruo deforme deja ir a Tiramissu! gritó Poppo .
    de un manotazo el mounstruo lanzó a Poppo por los aires , lamentablemente no resistió el impacto y sucumbió.

    lTodos estavan despavoridos , nadie se atrevía a cruzar el bosque en busca de la niña , Valentine no sabía que hacer , el miedo hacía que se le erizaran los cabellos , hazta que se decidió -son mis amigos y tengo que alludarlos!- se dijo asi mismo con coraje.

    Caminó por el bosque junto con Omocha el extraño ser de color rosa , un pájaro pasó sobre sus cabezas y gritaron de miedo .

    -uffffffff sólo es un pájaro ...no hay por qué tener miedo ....-dejo Valentine mientras le caía estiercol de pájaro en la cabeza .

    Caminaron hazta que porfin escucharon la tierna voz de tiramissu -Ayudaaaaaaaaaaaaaa!-gritava la pequeña desconsolada .

    -Es Tiramissu! tranquila vamos por tí!

    Cuando se aproximavan a la cueva salió el mounstruo y con su aliento putrefacto le dijo a Valentine
    -Ja, ja , ja , jaaaaaa!!! te mataré igual que al otro enano !
    -fue así como Valentine se enteró de la muerte de su amigo . sintió un frio que le recorría el cuerpo....

    -no..no..no..te dejaré! -dijo Valentine tartamudeando

    -y que vas a hacer tuuu si apenas puedes hablar , jajajajajajja!-el mounstruo se disponía a atacarlo

    -cuidado! gritó omocha y se lanzó sobre él.

    -vengan acá pequeñas ratas!

    Valentine no sabía que hacer , el monstruo lo sobrepasaba ....-tengo miedo - se decía a si mismo.-
    -Valentine ! todo depende de tíiiiiiiiiiiiiii! le gritó Omocha ...ese grito lleno de fervor , sinceridad , desesperación hizo que Valentine reaccionara


    -Tienes razón todo depende de mi...si quiero ser valiente lo seré!!!!!!

    valentine hizo aparecer de la nada una espada y corrió hacia el monstruo muy decidido, al principio le costó usarla , pero pronto la doiminó; cuando el monstruo se le avalanzó Valentine cerró los ojos y sintió un crujir espantoso ....cuando los abrió se dio cuenta de que había atravesado al monstruo con la espada.

    -Valentine!!!!!!!!!! -gritó Tiramissu y corrió hacia él con sus pies sangrantes -

    Valentine ,voló por los aires con Tiramissu en los brazos y omocha en la cabeza ; todo Nyappy city aplaudió , e hicieron una fiesta en honor a Valentine , el único digno de llmarse así.

    Encontraron el cuerpo de Poppo y lo enterraron , pusieron en su tumba la figurita de madera con ellos tres que él había tallado y Valentine hizo que derredor de la tumba crecieran las flores que sólo el sabía hacer crecer.

    Se fué con Tiramissu tomados de las manos y creyendo que dependía de ellos y sólo de ellos hacer un futuro más feliz, y así fue .


    FIN










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    Re: Concurso Cuento Corto

    Mensaje por Umy Echizen* el Sáb Ago 02, 2008 10:17 pm


    El concurso ha llegado a su fin. Gracias a los participantes.

    Estos son los resultados:

    1⭐ Ume
    2⭐ Umy
    3⭐ Saeki

    Felicidadesa los ganadores. lol!

    Hasta el próximo concurso.




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    Re: Concurso Cuento Corto

    Mensaje por saori-Hinata el Dom Ago 03, 2008 12:42 pm

    felicitaciones a los ganadores cheers


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    Re: Concurso Cuento Corto

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